EL OTRO MUNDO

Vivimos en dos mundos: el mundo real y el mundo imaginal. Estos dos mundos se interrelacionan constantemente, influenciándose mutuamente de maneras complejas y sutiles.

El mundo real es el que experimentamos a través de nuestros sentidos, con hechos tangibles y reglas físicas que rigen nuestra existencia. Aquí, nuestras acciones tienen consecuencias directas y palpables. Este es el mundo de nuestras rutinas diarias, nuestras relaciones y nuestras responsabilidades.

El mundo imaginal, por otro lado, es el reino de la imaginación, los sueños y las emociones. Es un espacio interno donde se forman nuestras esperanzas, temores y deseos más profundos. Este mundo puede manifestarse en nuestros sueños nocturnos, en la creatividad artística, o incluso en la forma en que interpretamos y damos sentido a nuestras experiencias en el mundo real.

Estos dos mundos no son mutuamente excluyentes; de hecho, están en constante diálogo. El mundo fantástico puede enriquecer nuestro mundo real, dándole color y significado. A su vez, las experiencias del mundo real pueden influir y moldear nuestro mundo fantástico, alimentando nuestra imaginación y nuestras reflexiones internas.

Un objetivo esencial para cada uno de nosotros es aprender a reconocer en cuál de estos mundos estamos en cada momento y cómo equilibrarlos. Ser consciente de esta dualidad puede ayudarnos a vivir de manera más completa, integrando lo mejor de ambos mundos.

El mundo imaginal, un término acuñado por el filósofo y místico Henry Corbin, se refiere a una realidad intermedia entre lo físico y lo espiritual. Sus características son fascinantes:

Explorar el mundo imaginal nos puede llevar a un entendimiento más profundo de nosotros mismos y del universo que nos rodea. 

El mundo imaginal contiene subpersonalidades. En el contexto de la psicología y la exploración del inconsciente, las subpersonalidades son diferentes aspectos o fragmentos de la personalidad que pueden tener sus propias características, deseos y miedos. Estas subpersonalidades pueden manifestarse en el mundo imaginal como personajes o figuras que representan diferentes partes de uno mismo.

Explorar estas subpersonalidades en el mundo imaginal permite un diálogo interno y una integración de estos aspectos en la psique consciente. Es una herramienta poderosa para la autoexploración y la sanación emocional, permitiendo reconciliar partes conflictivas de uno mismo y alcanzar un mayor equilibrio psicológico.

El mundo imaginal actúa como un espacio seguro donde estas subpersonalidades pueden interactuar y trabajar juntas para resolver conflictos internos y promover el bienestar personal.